lunes, 23 de febrero de 2009


Los recuerdos que mitificaban aún más el kibbutz donde estaría comenzaron a llegar a mi cabeza:
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Escribí siete, sin que nadie lo viera, en un pequeño trozo de papel. Me pareció una decisión bastante inteligente pues así cubriría, como números cercanos, del cinco al diez. ¡Que se jodan! ¡Yo quiero ir al norte! Había sido un día, y todo lo buen pedo que podríamos haber sido los unos con los otros aquí no servía; no me importaba irme solo, con tal de irme al norte, donde los kibbutz son más ricos y ofrecen mejor vida.
La vieja del KPC pensó por un momento. Nos observó con detenimiento; incluso la pinche gorda que no levantaba el culo de su asiento puso atención por un momento, dejando a un lado la limadora de uñas.
--Two.
¡Me lleva la chingada!
--¡Sí! ¡Sí! --comenzó a gritar Juan. ¡Miren! ¡Miren!--nos dijo, como niño chiquito, mientras enseñaba un horroroso dos dibujado en su pedacito de papel.
(Good luck... buena suerte... felicidades) Putamadre. A ver cuándo me toca a mí. Pensé que la misma noche en la que había llegado estaría durmiendo en un bonito cuarto en algún kibbutz, listo para conocer un nuevo país, para viajar y para cojer viejas como si fuera conejito. Digo; esa noche no había estado tan mal. Contactamos a un "couch surfer" en línea y nos quedamos en su casa en Yafo. Buena fiesta. Nada de drogas. Mucho alcohol. Era Kobiee; un judío sefaradita que vivía con una inmensa vaca; buenísima onda la canija, pero fea como la chingada. Se trataba de Karen, blanca pero horrible. A toda madre; a toda madre, sin embargo.
El departamento era bastante chiquito y en un lugar no muy bonito, pero sí que hubo fiesta. Sacaron un bajo, dos guitarras --eléctrica y acústica-- y un sax... y a jamear se ha dicho, jijos de su.
"
Todo había pasado tan rápido que no había tenido oportunidad de reflexionar y, sobre todo, de sentir el nuevo país que conocía; el nuevo continente.
El desierto no había sonado tan mal, aún cuando David, un inglés que Benj había conocido, le había dicho que Lahav era horrible y que los voluntarios se gastaban todo su dinero en ponerse pedos para quitarse la depresión.
--We are not like them, Benj-- le dije sin saber que a él también le gustaba el chupe. Besides; we are two. At least we´re gonna be together, man.
Me imaginaba las inmensas lunas que no llenaban mis ojos; las estrellas y, sobre todo, las dos suecas que mencionó Ronie, el jefe de voluntarios, que después de llevarnos por una carretera bastante desértica, en un lugar que era completamente ajeno a mí, está ahora entrando por la puerta del kibbutz.
El kibbutz se ve medio pinche, pero no tanto.
--I´m going to take you to the dinning room and show you how to do there --nos dice aquél canoso hombre vestido de rojo (cosa que siempe hace), con su muy mal acento plagado de "erres" al más puro estilo francés ) gggggggggggggggggggggggggggg.
--Okay-- dice Benj, cansado ya probablemente de hacerle tantas preguntas, tantas preguntas, tantas preguntas a ese extraño individuo que no me daba nada de confianza pero al que todo decía que sí y que sí y que sí.
--This is the only kibbutz that has pigs. Maybe you´ll work with them.
--I dont mind. I´ve work with them in my ranch--le miento con toda seguridad, creyendo lo que digo.
--Me neither-- se apresura a contestar Benj intentando también, casi seguramente, caerle bien al nuevo jefe.
--Yala. Everybody down-- y Benjamin abre la puerta corrediza de la mini van blanca.
¿Recuerdan que le había dicho a Benj que cada país, que cada ciudad tiene su olor muy peculiar? Pues Lahav huele a mierda de cerdo, que es el peor olor que he conocido. ¿Y la gente come sin tener asco?
Benj me observa, asustado, queriéndome hacer notar el olor. Dejo que Ronie camine un poco más y le digo, a sotto voce: don´t you worry, my friend; we´ll get used to it.

martes, 10 de febrero de 2009

Benjamin


Benjamin estaba justo detras de mí; caminando con su mochila sobre su espalda, buscando el mismo lugar que yo estaba buscando.
Frishman Street; numero cuatro o cinco? Realmente no lo sabía, pero lo unico que era seguro es que era alguno de los pequeños y delgados edificios de esa extrana calle. Debía de estar cerca, pues comenzaba frente a esa playa que estaba a una cuadra. Sólo habia un edificio en la siguiente cuadra y, despues, una bella imagen del Mediterraneo. El letrero en la esquina, en tres idiomas --hebreo, árabe e inglés--, decía el nombre de la calle; no podía estar equivocado.
Me detuve y decidí buscar en la pared de algún edificio, el número; pero no todos lo tenían. Así, cuando menos, sabría que tan cerca estaba. Metí la mano en una de mis maletas, buscando un pedazo de papel que contenía la dirección exacta. Fue en ese momento cuando escuché aquellos fuertes pasos; comprendí de inmediato que los golpes que escuchaba en el pavimento no provenían de los pies de un gigante, sino que eran los pasos de una persona llena de confianza, alguien que realmente sabía lo que estaba haciendo, hacia adonde se dirijía. Así que gire mi cuerpo para voltear hacia atrás y ahí estaba, observando directamente a mis ojos antes de que mi propia mirada me hiciera darme cuenta de ello. Agitó su mano en señal de saludo, casi sin vehemencia pero con la misma confianza con la que producía sus pasos. Aún no sabía su nombre pero se trataba del que se convertiría, de pronto, rápidamente, en mi amigo.
--Hi?
--Looking for the Kibbutz Program Center?
--Yeah! It's right here-- me contesto apuntando con su índice derecho a una puerta abierta que estaba junto a él.
Entramos por un pequeno pasillo. Yo me había imaginado antes un gran edificio con grandes ventanales y un policía afuera, en la puerta, revisando el equipaje de todo el que deseaba entrar; filas de gente de todo el mundo con el deseo de ser voluntarios. No era así; no habia nadie, sólo un pequeno pasillo con un letrero al fondo que indicaba con una flecha que el Kibbutz Program Center se encontraba tomando las escaleras hacia abajo. Benj, con toda la confianza del mundo --primero pense que era así porque se trataba de un norteamericano y que, la mayoría de ellos, se sentían duenos del mundo-- iba adelante de mí. Bajamos un piso. Doblamos a la derecha en un pequeñísimo corredor en cuya puerta izquierda había una puerta abierta. Benj entró y yo me quedé afuera.
--Hello?
--Hello-- contestó el hombre que estaba sentado tras el escritorio, rodeado de pilas de cajas de cartón --Are you looking for the KPC?
--Yes.
--It's that door on the left.
--At the end of the corridor?
--Yeah. Just beside this one. But it's closed. They should be there, but I think they'll be here in a few minutes.
--Can I put my luggage outside, in the corridor?
--Of course.
--Me too?-- me apresuré a preguntar.
--Yes. You too.
Benj salió, dejando su equipaje. Yo hice lo mismo, sólo saque mi camara fotográfica y un paquete de Camels de una de las cuatro cajas de diez cigarros que me había comprado en el aeropuerto de México.
--My name is Benjamin, by the way.
--Nice to meet you, Benjamin. I'm Enrique. You're from the U.S.?
--Yeah. How about you?
--Mexico. Why don't we go out and take a look of the city and the new country I just know.
--Let's go.
Nos dirijimos directo a la playa. Mientras el me contaba que era de San Luis Missouri; ciudad de la cual hablaría mucho; siempre he admirado a la gente que ama la ciudad donde vive y uno de ellos es Benj.
--Have you noticed-- comencé a preguntarle --that each country and each city has its own particular smell?
--Is it?
Es extraño como uno puede comenzar a conocer una ciudad completamente ajena a lo que uno conoce; comienza con una cámara en la mano y una expresión que deja ver a cualquier curioso que estas dando un paso dentro de otra dimensión, y una voz que pertenece a una cara visible, que esta ahí pero que no conoces lo que sucede dentro de la mente. Así que pensé, "chido", estoy con otro ser humano, con diferente pasado y con diferentes razones y decisiones que lo hicieron estar casi del otro lado del planeta, casi en el exacto mismo lugar en donde otro ser humano con una mente y unas decisiones diferentes lo hicieron viajar al otro lado del planeta y estar casi en el lugar exacto donde el se encuentra. Esos eramos Benj y yo.
Seguimos conversando por quince minutos mientras observábamos la mañana brillando en el horizonte, reflejandose en una linea luminosa en el mar que, si no fuera por el inicio de la playa y las escolleras, hubiera llegado hasta nuestros pies. En ese paseo fue cuando me dí cuenta que Benj no era como cualquier gringo tonto que pudiera haber conocido, que era un ser humano no sólo bastante interesante e inteligente, sino que era, de acuerdo a mis principios, una buena persona. No habia mentira, ademas, en sus palabras. Eso fue algo que note por instinto pero que, mientras pasaron los dias, me di mas cuenta de ello.
Al regresar al KPC, había un pequeño hombrecillo moreno sentado. Tenía una expresión de extrema confusión. Sus gestos decían algo así como: es la primera vez que salgo de mi casa y no se ni donde chingados estoy. Se trataba de Juan, un Guatemalteco que hablaba poco inglés, alguien con el cual compartiría un poco mas de un día completo, pero que desaparecería rápidamente. Las oficinas seguían cerradas, así que decidimos ir a desayunar algo.
--I saw a little place beside us --les dije. We can check it out.
--I already had breakfast at my hostel --Benj había llegado el dia anterior en la noche. But I'll join you.
Entramos al pequeno cafecito y yo pregunté, con mi paupérrimo hebreo, cuánto costaba un café. Me contestó el que poco despues me diria que es el dueño, en un espanol porteño. Aunque me sentí un poco decepcionado, pues crea en ese momento hablar un hebreo bastante desente, me fue mas fácil pedir unos croissants.
Despues de las preguntas protocolarias entre nosotros, los futuros voluntarios; quien eres? De donde vienes? Por que? Etc. Decidimos regresar a la oficina que ya estaba abierta y que ya tenía una prospecto de voluntario; una japonesa bastante fea, por cierto.
--Shalom! Boker tov!--le dije a la horripilenta gorda que estaba sentada justo en la entrada.
--Boker tov! Who are you?
--Enrique, from Mexico.
--Ah! Ok. Can you seat? I'll be there in a minute.
Repitió a Juan y a Benj lo mismo que me dijo a mi.
La gorda se dirijió a todos, que estabamos sentados --Benj, Juan, la japonesa y yo-- que el unico lugar en donde había lugar por el momento era "here". Y, sacando un mapa bastante grande de Israel, puso su índice justo en el borde de la franja de Gaza. Benj, Juan y yo nos miramos. A Juan se le podía notar miedo, a Benj muchas cosas, sobre todo preocupacion --que despues sabria que era porque le daba miedo como lo tomaría su abuelita, poco despues de que su hija, la madre de Benj, muriera. Para ser honesto, a mi me invadió una sensacion bastante morbosa; el observar los bombardeos y, sobre todo, escuchar las alarmas y salir corriendo a esconderme a un bunker --cosa que, en realidad, no pasa-- era una buena dosis de adrenalina para mi sangre que no deja de ser adicta a ciertas sustancias.
Lo siguiente fue una larga conversación que se resumió, realmente, a: tendremos que hablar con nuestras familias porque pueden preocuparse. De mi parte, no era mas que "bull shit"; lo que en realidad pensaba era que debía ir a un kibbutz al norte, pues ahi tendrían dinero y habría mas voluntarios. En el norte nos iría mejor. Habia, sin embargo, dos cosas que me atraían de ello; la primera era, como ya lo dije, la guerra; la segunda era la posibilidad de irme con Benj y con Juan, porque, debido a la guerra, habian sacado de ahi a los voluntarios anteriores y ahora, con el cese al fuego, necesitaban voluntarios; solo diez, sin embargo.
Teniamos que pensarlo. Yo diría que las posibilidades, en ese momento, no se inclinaban hacia ningun lado, lo cual hacia bastante posible que fueramos. Salimos, entonces, a caminar a la playa; a buscar un buen lugar para tomar una cerveza y reflexionar; no podamos, además, en ese momento, llamar a casa; serían como las cuatro de la manana allá.
Sentados, en unas sillas de madera, a poca altura del suelo, con nuestras piernas estiradas y nuestros talones sobre la arena, nos tomamos la primera Goldstar; nuestra primera cerveza israelí bajo una sombrilla que nos tapaba de un caluroso sol frente a la playa más hermosa que he visto en mi vida, bajo el sonido de aviones y helicópteros, militares en la mayoria de los casos, y con mujeres hermosas pasando frente a nosotros.
--I do really want to go to Gaza-- les dije.

sábado, 7 de febrero de 2009

La llegada a Tel Aviv


Hay que ser un imbecil para no imaginar un nuevo lugar que se va a conocer. Llevaba mas de tres meses imaginandolo; cuando decidi que si queria ir a un kibbutz. Luego fue el papeleo y, cuando compre los boletos, las imagenes en mi mente se hicieron mas nitidas; un nuevo pais, Tel Aviv, Jerusalem, las mujeres de Israel. Saldria de Mexico el dia 19 en la noche y llegaria a Tel Aviv a las tres y media del 21 de enero. Eran las tres y media del 21 de enero. Vi bajar a Robert De Niro que no noto mi presencia. Yo fui el ultimo en bajarme del avion, pues despues de estar casi un dia completo viajando, tenia mucha paciencia.
El aeropuerto era mas bonito de lo que imaginaba; mas grande tambien. "A lot of water", como diria mi amigo Robert. Lleno de fuentes y de lugares circulares. "Beautiful; not as this (el aerpouerto de Frankfurt); this is just a building". No sabia si besar un suelo que, aunque no consideraba santo como lo hacen tres religiones, lo consideraba uno de los logros mas importantes de mi vida; digno de ser besado. No lo hice, pero me encamine con una sonrisa en la cara, sin importarme la maleta rota que derrepente, mientras la jalaba, me dejaba con la parte metalica donde se agarra en la mano y azotandose contra el suelo. Ya no maldecia el suceso; volvia a colocar la agarradera en su lugar y, la segunda vez que sucedio, decidi cargarla.
Hubiera sido tambien una estupidez pensar que la revision no seria pesada. "Ire saliendo como a las cuatro y media o cinco de la manana", habia dicho a mi familia asegurando que a las cinco y veinte abririan los camiones y no tendria problemas de espera. La cosa, sin embargo, no fue asi.
Llegando a aduanas me pidieron mi pasaporte y respondi en hebreo "ken" al entregarlo.
--One second please-- dijo la mujer que me atendia, la cual no me sorprendia con su belleza, como lo hubiera pensado con cada una de las feminas israelies pocas horas atras.
Salio de su cabina y me pidio que fuera a sentarme en una salita en forma de cubiculo donde habia una pequena y fea television. Pense que encontraria latinos con la misma direccion que yo: Frishman St. 4; Kibbutz Program Center. Sin embargo me encontre con dos alemanes que iban de negocios y se molestaban por estar en ese lugar. Habian viajado por bastantes paises arabes. "Business" dijeron. "And business in Israel".
Otra mujer me llamo con mi pasaporte en la mano y me llevo a una pequena oficina donde donde me preguntaria porque estaba en Israel y demas asutos protocolarios. Dijo que emitirian una visa por tres meses de turista y que el Kibbutz Program Center se encargaria de mi visa de trabajo. Me pidio que me fuera a sentar a la salita de nuevo.
Espere.
Espere.
Volvi a esperar.
Una hora.
Un hombre vestido casual me llamo.
--Enrique Aburto.
--Yes?
--Come here --y en el camino hacia otra oficina que estaba como a diez metros --we have a problem with your passport. We think is fake.
--Whaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaat?
Entro a la oficina. Mas que oficina parecia una pequena salita donde interrogaban a los terroristas. No habia mas que hacer. Debia bajarme los pantalones y abrazar mis tobillos?
--Should I close the door?
--No. It's okay?
Ufff! Me habia salvado. Sin embargo yo me imaginaba una golpiza. Cigarros siendo apagados en mi mano. El borde afilado de una navaja.
--Do you know Mariano ______ Calderon?
Habia querido decir el presidente de Mexico? Queria tenderme una trampa?
--Felipe Calderon?
--No. Mariano --Sus ojos me miraban fijamente, casi sin parpadear. Puta madre! Este guey es de la moshaad o que pedo?
--No. Why?
--He entered Israel with your same passport number --debio haber sido un error o querian hacerme caer en una trampa. Probablemente mi gobierno la habia cagado, como siempre; digo: somos tercer mundistas... pero, acaso debia decirle que probablemente era un error de mi gobierno?
--Mine is not fake.
--You've been in a lot of places-- cambio la conversacion.
--Yes. Even in america. I need a visa for that and that is imposible to fake.
--Ok. So what are you doing in Israel?
--I am going to a kibbutz.
--Why? --Por que?! Porque se me da la gana; porque tengo ganas. Por que debe haber una razon logica?
--A lot of my relatives have been in a kibbutz before and it was a life changing experience; they realized something there.
--Ahh! And do you know what is a kibbutz?
--Yeah! I can tell you the history.
--I just want to tell me what they do.
--They are small societies that had a socialist model, but now they dont. They have crops, animals, industries or public services.
--And what do you do there?
--Work.
--Ok. Then go seat again and we'll come back for you later. We have to check your passport because I still think it's fake.
Me siento. Volteo hacia afuera. Ya llegue a Israel y es probable que no me dejen entrar. Me da hueva tener que volver a aventarme el viajecito de regreso pero mas me desanima y me angustia el haber llegado y no poder salir y conocer el pais.
Tengo sed y no tengo shekels para comprar alguna bebida de la despachadora automatica. ANI ROZE LESHTOT MASHEHU! Sigue observando hacia afuera, el amanecer y tranquilizate, no te vaya a dar un ataque de ansiedad; si superas esto ya superaste todos los problemas nerviosos del pasado.
Media hora; veo la television. Una pelicula gringa que se ve buena pero que, en este momento, no me interesa.
Otra media hora. Saco mi Ipod y comienzo a escuchar a Matisyahu; alguna cancion en hebreo.
Media hora mas; no se que hacer.
Poco despues llega el mismo tipo y me pide que lo acompane. Me lleva hacia la sala donde recojes el equipaje y, justo en la entrada, habla con un pelon con traje negro (me cae que ese guey si es de la Moshaad).
--You speak hebrew?
--Lo tov.
--Where do you come from?
--My last plane I took it from Frankfurt, but I come from Mexico.
--Follow me.
Fuimos a buscar el equipaje. Estaba muy preocupado por el. Probablemente ya lo habrian destruido pensando que era una bomba. No se. Uno piensa bastantes idioteces en esas situaciones y mas aun en paises que uno no conoce.
El equipaje no estaba en una banda, lo tenian en una barra donde habia dos chicas (tampoco muy guapas) atendiendo.
--Come.
Nos seguian, desde que habia entrado a la sala, una chica bastante bonita pero con sus kilitos de mas y un chaparrito bastante bien parecido, de barba corta; parecia argentino.
Me llevaron a una sala que hacia a la anterior parecer el lobby de un hotel neoyorkino. Era mucho mas grande, lleno de maquinas para checar maletas y con dos otras puertitas.
--Go with him --me dijo el pelon senalando al chaparrito.
El hombre me llevo a un pequeno cuartito y me pidio que me quitara la chamarra, camisa y playera. "Es tu pedo" pense, sabiendo del terrible olor que debia despedir despues de casi veinticuatro horas de viaje y de sudar como cerdo.
El chaparrin me pidio que me sentara y llevo todo (incluido TODO (incluso basura)) lo que contenia en todas mis bolsas para revisar si contenian explosivos.
Sonriele y dile que por supuesto.
--Of course.
Dos minutos despues llego con una paletilla negra. La dejo a un lado. Se puso unos guantes blancos de latex y, como en las peliculas gringas, lo jalo y golpeo su muneca al soltarlo. (Ahora si debo bajrme los pantalones y abrazar mis tobillos?; digo, lo bueno es que no es mal paercido --si me lo hace que no me guste y, si me gusta, que no me falte--) Comenzo a tocar todo mi cuerpo --cuando menos llegando tuve mi primer faje. Luego paso la paleta por todos lados. Cuando la paso por mi culo rogue que no sonara (espero que no me hagan "cavity search", pense nuevamente). Termino.
--That's it?
--Yes. (ahhhhh) But come with me.
Me hicieron abrir las maletas. Las volvieron a revisar. Me dijeron perdon. Les conteste que no habia problema, que lo entendia, que tambien era mi seguridad. Me trague mi orgullo y me senti feliz de no haber tenido un ataque de ansiedad; ya no tendria ningun problema en Israel. A pesar de que habia sonado en el avion a Tel Aviv que moriria en "tierra santa", ya no temia a la muerte en un pais ajeno; no se realmente lo que la experiencia me provoco.
Como llegaron, el pelon, la bonita pero gordita chica rubia y el chaparro bien parecido, desaparecieron, dejandome libre (letting me loose) dentro del aeropuerto.
En la sala donde se reciben las maletas cambie dinero; seiscientos dolares, creo. Dos mil y tantos shekels, o menos? No recuerdo. Ya casi todos se perdieron entre Tel Aviv, Lahav, Be'er Sheva y el Mar Muerto.
Sali y mi sed me hizo dirigirme directamente a un pequeno cuadro hecho de barras de metal donde vendian canapes y bebidas.
--Kama Cocacola ajad ola?
--Ajad Asar--contesto la rubia bien parecida que me hizo pensar que si habria bastantes chicas lindas en Israel.
--Ajad asar?
--Ken --como cuarenta o cincuenta pesos; que pinche caro.
Creo que lo que mas me ha dolido hasta ahora fueron esos primeros once shekels por una pinche cocacola, aunque no creo que ninguna cocacola me haya sabido tan bien.
Despues de preguntar en un modulo de informacion, me dijeron que era mejor tomar el tren a la estacion "Tel Aviv Haganna" y, de ahi, el camion numero 4.
Me diriji a la salida con dos maletotas, pero con mi coca y mi cajetilla de cigarros en la mano derecha. Tenia que terminarme la Cocacola con calma y fumarme un cigarrillo.
Las puertas de la terminal se abrieron y una fria brisa matutina con un olor bastante diferente a los que habia conocido antes (cada pais tiene un olor peculiar) me hizo despertar con un pasivo murmullo amistoso que decia:
"Bienvenido a Israel"

Rumbo a Tel Aviv


Habian sido alrededor de 10 horas desde la salida de mi avion de la Ciudad de Mexico hasta la llegada a Frankfurt --o al menos eso creo, pues las horas se me olvidan cuando las acciones son pocas. Lo peor fueron las ocho horas dentro del aeropuerto, que se reducen a sentarse, comer, cagar y continuar el ciclo. Sin embargo, una hora antes de la salida del Aribus me acerque a la sala, en donde no habia nadie. No podia entrar debido a las estrictas medidas de seguridad que el estado de Israel requiere para permitir la entrada a los visitantes debido a la forma de pelear de los sectores mas radicales del islam que rodea su actual territorio. No queria tomar partido en su conflicto, pero sabia que me iban a preguntar algo y debia contestar que entendia por que habian atacado Gaza.
Habia un hombre sentado junto a mi, escuchando musica tipica arabe --laud, citara y esos tipicos canticos. Pense que era palestino, pero no me atrevi a juzgar de inmediato. El problema era que me habian dado ganas de tener una conversacion con mi pauperrimo hebreo --debia, sin embargo, saludarlo diciendo "shalom", o "salaam"... o probablemente con las dos.
El hombre se levanto de la silla donde estaba acostado y camino hacia la salida de la sala. Me lo encontre cinco minutos mas tarde en unas escaleras muy cercanas a donde yo estaba.

--The bathroom is very far away-- me dijo con una terrible pronunciacion.
--Where?
--Have to take a walk.

De regreso del largo camino al bano --que habia sido el primero donde habia, como los perros, marcado mi territorio en mi tercera visita a Alemania; sin embargo yo lo hice con materia fecal-- me lo encontre en la misma silla donde lo habia visto poco antes por primera vez. Decidi entablar una conversacion.

--Ata nose l'aretz?
--Yes. You too? ...You know the gate?
--I think is that one-- le dije senalando la entrada de la esquina, llena de aparatos para checar las maletas y de dispositivos de seguridad.
--I am Enrique, by the way. I am from Mexico.
--I'm ______. You have family there?-- dificil recordar ahora su nombre, sin embargo recuerdo que era bastante parecido a Robert de Niro, pero con facciones aun mas arabes.
--No. I am going to work in a kibbutz. You do have family there?
--Yes. Not there for a long time. Went work in america. Big mistake. You're jewish?
--No, but a lot of my relatives have gone to Yisrael to work in a kibbutz before, and I guess now is my turn... why was it a big mistake?
--Difficult to get a job. Now, with the economy like this, I dont have. Was better in my country.
--So you're going to see your family. Abba e Ima?--por lo que me habia dicho anteriormente sabia que era judio.
--Ken; but my father died.
--Sorry.
--No. Long time ago. So not jewish, ah? catholic?
--Abba v' ima lo yehudim, aval ani ma'amin.
--What do you believe?
--Yeshua lo ha mashiach; aval nabi tov --menti; aunque sigo creyendo que su quimerica idea de las relaciones interpersonales seria la mejor manera de vivir.
--Yofi.
--Hard time to get there?
--You mean the war?
--Yes.

En ese momento fue cuando la conversacion se quedo, sobre todo en sus palabras. Dijo que el no odiaba a los arabes y que queria vivir en paz, pero que llevaban seis anos de recibir misiles desde Gaza, que no llegaban tan lejos pero que ya era suficiente. Ellos --los israelis--, segun sus palabras, les proveian agua, luz, comida y recibian a cambio Kzams y otros misiles. Le dije que si nosotros, el pueblo mexicano, lanzaramos un cohete desde Tijuana a San Diego ya no existiria el pais. Aunque yo sabia que la situacion entre nosotros y los gringos, y los israelies y los palestinos era bastante diferente; el comentario surgio el efecto que yo queria.
Minutos despues estaba sentado junto a mi sin dejar de hablar; cosa que me podria haber molestado pero que, sin embargo, me parecia bastante agradable; era el primer encuentro con Israel que habia tenido en mi viaje. Estaba impaciente por conocer el territorio donde oeste y este colapsan, algo completamente diferente a mi realidad. Aun no sabia que me iba a acostumbrar tan rapido a la nueva realidad despues de tres semanas; los problemas que tendria, sin embargo, no iban a dejar de sorprenderme. Aun me sorprenden mientras estoy, aqui, en el desierto del Negev, comenzando a escribir algo que sucedio hace tres semanas.