sábado, 7 de febrero de 2009

Rumbo a Tel Aviv


Habian sido alrededor de 10 horas desde la salida de mi avion de la Ciudad de Mexico hasta la llegada a Frankfurt --o al menos eso creo, pues las horas se me olvidan cuando las acciones son pocas. Lo peor fueron las ocho horas dentro del aeropuerto, que se reducen a sentarse, comer, cagar y continuar el ciclo. Sin embargo, una hora antes de la salida del Aribus me acerque a la sala, en donde no habia nadie. No podia entrar debido a las estrictas medidas de seguridad que el estado de Israel requiere para permitir la entrada a los visitantes debido a la forma de pelear de los sectores mas radicales del islam que rodea su actual territorio. No queria tomar partido en su conflicto, pero sabia que me iban a preguntar algo y debia contestar que entendia por que habian atacado Gaza.
Habia un hombre sentado junto a mi, escuchando musica tipica arabe --laud, citara y esos tipicos canticos. Pense que era palestino, pero no me atrevi a juzgar de inmediato. El problema era que me habian dado ganas de tener una conversacion con mi pauperrimo hebreo --debia, sin embargo, saludarlo diciendo "shalom", o "salaam"... o probablemente con las dos.
El hombre se levanto de la silla donde estaba acostado y camino hacia la salida de la sala. Me lo encontre cinco minutos mas tarde en unas escaleras muy cercanas a donde yo estaba.

--The bathroom is very far away-- me dijo con una terrible pronunciacion.
--Where?
--Have to take a walk.

De regreso del largo camino al bano --que habia sido el primero donde habia, como los perros, marcado mi territorio en mi tercera visita a Alemania; sin embargo yo lo hice con materia fecal-- me lo encontre en la misma silla donde lo habia visto poco antes por primera vez. Decidi entablar una conversacion.

--Ata nose l'aretz?
--Yes. You too? ...You know the gate?
--I think is that one-- le dije senalando la entrada de la esquina, llena de aparatos para checar las maletas y de dispositivos de seguridad.
--I am Enrique, by the way. I am from Mexico.
--I'm ______. You have family there?-- dificil recordar ahora su nombre, sin embargo recuerdo que era bastante parecido a Robert de Niro, pero con facciones aun mas arabes.
--No. I am going to work in a kibbutz. You do have family there?
--Yes. Not there for a long time. Went work in america. Big mistake. You're jewish?
--No, but a lot of my relatives have gone to Yisrael to work in a kibbutz before, and I guess now is my turn... why was it a big mistake?
--Difficult to get a job. Now, with the economy like this, I dont have. Was better in my country.
--So you're going to see your family. Abba e Ima?--por lo que me habia dicho anteriormente sabia que era judio.
--Ken; but my father died.
--Sorry.
--No. Long time ago. So not jewish, ah? catholic?
--Abba v' ima lo yehudim, aval ani ma'amin.
--What do you believe?
--Yeshua lo ha mashiach; aval nabi tov --menti; aunque sigo creyendo que su quimerica idea de las relaciones interpersonales seria la mejor manera de vivir.
--Yofi.
--Hard time to get there?
--You mean the war?
--Yes.

En ese momento fue cuando la conversacion se quedo, sobre todo en sus palabras. Dijo que el no odiaba a los arabes y que queria vivir en paz, pero que llevaban seis anos de recibir misiles desde Gaza, que no llegaban tan lejos pero que ya era suficiente. Ellos --los israelis--, segun sus palabras, les proveian agua, luz, comida y recibian a cambio Kzams y otros misiles. Le dije que si nosotros, el pueblo mexicano, lanzaramos un cohete desde Tijuana a San Diego ya no existiria el pais. Aunque yo sabia que la situacion entre nosotros y los gringos, y los israelies y los palestinos era bastante diferente; el comentario surgio el efecto que yo queria.
Minutos despues estaba sentado junto a mi sin dejar de hablar; cosa que me podria haber molestado pero que, sin embargo, me parecia bastante agradable; era el primer encuentro con Israel que habia tenido en mi viaje. Estaba impaciente por conocer el territorio donde oeste y este colapsan, algo completamente diferente a mi realidad. Aun no sabia que me iba a acostumbrar tan rapido a la nueva realidad despues de tres semanas; los problemas que tendria, sin embargo, no iban a dejar de sorprenderme. Aun me sorprenden mientras estoy, aqui, en el desierto del Negev, comenzando a escribir algo que sucedio hace tres semanas.

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